Alquileres corporativos. Las tendencias que se vienen

Gran parte del 2020 ha transcurrido bajo cuarentena, lo que impactó en el comportamiento de la demanda corporativa. En general, esto se tradujo en renegociaciones transitorias, replanteos del uso óptimo de los espacios (por ejemplo, liberación de pisos) y postergaciones de proyectos de relocalización. Según la firma especializada en asesoría Colliers International, los efectos de la pandemia pueden reconocerse, con matices, en los mercados de todo el continente: así, la situación argentina forma parte de un contexto regional de incertidumbre que en la mayoría de los casos se expresa en forma de aumento de la vacancia y estancamiento o caída de los valores de alquiler.


Un proceso de cambio

Producto de las implicancias del Covid-19 y más allá de la industria o del sector, para las compañías se plantea el desafío de repensar prácticas que ayuden a anticipar eventuales cambios en las métricas de espacio. En esta línea, al estar los alquileres entre los principales gastos corrientes, alinear ese costo a la performance del negocio se perfila como una herramienta de valor estratégico. Eso podría implicar, entre otros recursos, la habilidad de ajustar o minimizar las disrupciones y buscar nuevas eficiencias y mecanismos de corrección alternativos para ganar previsibilidad. Esta ventana de transición también impacta en los propietarios, necesitados de analizar nuevas pautas ante el cambio en la demanda. Frente a requerimientos específicos según el mercado y del modelo de negocio, las alternativas podrían incluir asociarse a un proveedor de coworking, ofrecer de manera proactiva un programa de financiación que facilite la inversión en mejoras y estudiar la factibilidad técnica de segmentar pisos y diversificar en variables el uso del espacio.


En este panorama, los espacios de oficinas probablemente sufrirán modificaciones al compás de las alteraciones vinculadas a cómo las compañías consumen y se relacionan con el Real Estate. La flexibilidad puede convertirse en un factor potente y orientador en la dinámica propietario-usuario. Así, es pertinente examinar las prácticas y principales cambios producidos durante el último tiempo (en especial las implicancias previas y posteriores al surgimiento del coworking) e interesa profundizar en posibles nuevas soluciones desde las empresas, hacia una mayor sintonía con la administración de sus negocios y el apuntalamiento de los propietarios para la generación de vínculos menos rígidos con sus ocupantes, combinando nuevas fórmulas de captación.


Coworking

La administración del riesgo es un aspecto central para cualquier empresa, lo que se potencia en una decisión de largo plazo como una relocalización. Aunque las firmas pretenden obtener una mayor flexibilidad por parte de los propietarios, faltan incentivos que equilibren de forma anticipada esa ecuación, tales como financiar mejoras, otorgar derechos a reducción automática de espacios o plazos de gracia efectivos ante eventuales remodelaciones. Bajo esa consigna surgió el modelo de LCNI, que captura una demanda insatisfecha y creciente en pos de un esquema más flexible: Ofrece a sus usuarios, un ambiente profesional, moderno, flexible, cómodo y con la última tecnología, donde interactúan, en un ambiente exclusivo de real estate; comercializadoras, corredores inmobiliarios, desarrolladoras, inversores, consumidores finales, abogados, escribanos, gestores empresas de marketing, etc.


Pese a que el coworking es una tendencia creciente, la oferta en general mantiene un formato de alquiler que desplaza la carga financiera de las obras sobre los usuarios (lo que supone entre un 40 y 50 por ciento del valor de un contrato a cinco años). Más aún, cierto sector propietario del stock corporativo tenía recaudos respecto a alquilar edificios "en bloque" a empresas de coworking (dada la contingencia propia del negocio, diferente al esquema lineal del alquiler tradicional). En los últimos tres años, la acentuada búsqueda de grandes compañías por parte de los coworkers movilizó a algunos propietarios a diversificar su negocio puro de Real Estate incorporando esos servicios dentro de su portafolio. Este año, el formato del coworking siguió creciendo, lo que pone de manifiesto que llegó para quedarse como una alternativa dentro del menú corporativo.


Flexibilidad

La incertidumbre pos pandemia probablemente conlleve a que las empresas reevalúen sus procesos de toma de decisión, incluyendo desde cómo planificar y gestionar los espacios de trabajo hasta el sentido final asignado a sus oficinas. Mayor control sobre gastos, planes de negocio más conservadores y mejor administración financiera seguramente propicien una mayor estabilidad: las organizaciones flexibles serán más efectivas al sincronizar cambios de fase conforme lo dicte su planificación, desarrollo del negocio o paradigmas del sector o industria. Respecto a la oferta, se plantea la posibilidad y conveniencia de estudiar e implementar acciones que dinamicen sus espacios disponibles ante una demanda más selectiva, con nuevas necesidades en un mercado más ofertado y más competitivo. Los matices dependerán de la configuración de cada mercado, la categoría de los inmuebles y la lectura de los propietarios en pos de un mejor posicionamiento preparatorio o efectivo ante procesos de selección versus otros inmuebles.


Fuente: LaVoz

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