Sectores: el campo en el real estate

La dinámica de la actividad. El impacto de la coyuntura y expectativas para los meses que quedan de 2022.



Por definición, el mercado cordobés de inmuebles rurales tiene una dinámica más ágil que el de otras provincias. Esto viene del alto potencial industrial y comercializador de Córdoba.


“De eso resulta una demanda más activa y valores de campos por encima de la media comparable en cualquier otro lugar del país. El 95 por ciento de las inversiones de inmuebles rurales en Córdoba viene de la mano de productores agropecuarios, o de aquellos que provienen de una actividad industrial hacia el sector agro desde hace años. De algún modo, Argentina obliga a estos productores agropecuarios a seguir creciendo en volumen, y cada uno lo hace según su escala”

En los últimos años, el productor cordobés ha desarrollado inversiones en el Noroeste (Santiago del Estero y Salta, preferentemente), y ahora está regresando a la provincia a recolocar el fruto de sus inversiones. “Refiriéndonos a este año, desde el inicio se dan tres factores que dinamizan el mercado: la primera, el conflicto Rusia-Ucrania, que genera suba de commodities.


Segundo, la inflación mundial en dólares, y tercero un mercado financiero inestable. Esto da paso a la necesidad primaria de refugio de valor, de lo que resultan operaciones más dinámicas y con volúmenes comerciales mayores que la media registrada en Córdoba en los últimos años”, apunta Burni.



Durante el primer semestre se registra un mayor volumen de operaciones ligadas a la agricultura, y en menor volumen las ganaderas. “Esta dinámica se dió ininterrumpidamente hasta julio pasado, cuando ante una supuesta devaluación del dólar oficial hubo un paréntesis comercial que ya volvió a la normalidad”, apunta el socio local de Conte Bienes Raíces.


MATICES Y PERFIL INVERSOR


“En el último tiempo, la fuerte suba del dólar, la inflación y la inestabilidad económica y política impactaron fuerte en el sector rural. Si bien hubo una mejora, hay que tener en cuenta que la mayoría de las operaciones inmobiliarias se realizan en dólares: los campos se negocian en esa divisa, por lo que su suba no ayuda al mercado, y cuando se llega a un acuerdo en el precio encontramos un problema posterior: ¿cómo instrumentar la operación?”

Por eso, muchas se traban y dependen de la buena predisposición de las partes. A futuro, lo ideal para el mercado inmobiliario es tener mayor previsibilidad y que no haya tantos vaivenes políticos. La expectativa es que los precios por hectárea sigan estables, pese al alza del dólar. En los arrendamientos rurales la ecuación cambia: la demanda supera la oferta, y eso lleva a una suba de los valores.


“En compraventa hay pocas operaciones, la mayoría de media o baja escala. Los campos importantes defienden sus valores basados en buena ubicación y alta productividad. El dueño del campo lo piensa dos veces antes de bajar sus ambiciones de venta. Más allá de eso, el alto valor de los comodities hace que cada vez más el inversor trate de refugiarse en tierra. El perfil del inversor es muy variado, pero el denominador común es la inversión en tierras y/o maquinarias”, concluye Cattaneo.



Fuente: La Voz

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