Pandemia y proyectos inmobiliarios: ganan espacio las áreas de “trabajo colaborativo”

No pueden faltar en inmuebles de viviendas o usos mixtos. Superan los 200 m2 y su uso no influye en las expensas. En edificios ya existentes, se recurre a transformar el SUM.


La pandemia obligó a cambiar varios de los conceptos del mundo del trabajo e impactó en la manera de generar nuevos espacios, agudizando el ingenio de los emprendedores del Real Estate. Las situaciones experimentadas desde 2020 hicieron que en los desarrollos lanzados recientemente deban incluirse áreas de co-working, o trabajo colaborativo, que permitan a habitantes y empleados (en caso de que ofrezcan oficinas en la propuesta) trabajar en lugares distendidos, con distanciamiento, dotados de mobiliario moderno y diseños vanguardistas.

El co-working es una tendencia nacida a principios de este siglo; significa trabajar entre varias personas, más allá de la empresa, firma u ocupación de quienes lo hacen. Es compartir un mismo ámbito e interactuar aunque se realicen distintas actividades. Se trata de una modalidad muy valorada por los jóvenes que al compartir una superficie crean una sinergia que potencia sus profesiones.

Ariel Wasserman, del BW Group, desarrolladora que lleva adelante Qiub, en Palermo, comentó a Infobae que en respuesta a la demanda tuvieron que implementar un área de co-working en el sector de viviendas del edificio, de 250 m2, y otra en la parte en donde se ubicarán las oficinas, que además tendrá una sala de presentaciones para que las empresas puedan exponer los nuevos productos o lanzamientos. Con muchas pantallas, que seguramente serán protagonistas de trabajar entre lo presencial y lo remoto”.




De acuerdo con lo que percibimos de la demanda, tuvimos que implementar un área de co-working en el sector de viviendas del edificio, de 250 m2, y otra, en la parte en de las oficinas con sala de presentaciones (Wasserman)

Se trata de un amenitie a tener muy en cuenta. En varios casos, los especialistas del sector informaron que en los edificios ya existentes, desarrolladores o administradores -con la aprobación de propietarios- debieron transformar el Salón de Usos Múltiples (SUM) o una parte de este, en área de co-working.

“En los nuevos proyectos se diseñan estos lugares, considerando así cuestiones estratégicas como conectividad, equipamiento con un confort particular para trabajar, entre otros. Una superficie en la que puedan convivir como mínimo entre 15 y 20 personas”, explicó a Infobae Juan Ignacio Mel, gerente de ventas de Mel Propiedades.


En estos espacios hay que considerar cuestiones estratégicas, como conectividad, equipamiento con un confort para trabajar y una superficie para convivir como mínimo entre 15 y 20 personas (Mel)

Las modalidades y metrajes que se designan para estos espacios son muy variadas y dependen de varios factores. Uno de ellos es el tamaño del edificio, porque es la variable principal que determina qué superficie puede haber disponible en una planta para este amenitie.


Marcelo Saul, socio y director de Oslo Propiedades señaló a Infobae que en general estos espacios se suelen ubicar en los primeros o en los últimos pisos, lugares donde habitualmente se encuentran amenities como el SUM, gimnasios y terrazas. “También es indispensable que tengan conexión con el exterior”, indicó.


Otras variantes

Existen distintos tipos de espacios de co-working. Desde empresas proveedoras de espacios con estas características, en plantas de 200 m2, hasta edificios completos que fueron pensados y diseñados para formatos laborales así.


Alejandro Reyser, socio y director comercial de RED Real Estate Developers, destacó que “en nuestro caso, disponemos de un emprendimiento IN Lope de Vega, en el barrio de Monte Castro, que tendrá 300 m2 destinados exclusivamente al co-working, hasta proyectos como Spot Studios, que estamos desarrollando en la zona de Plaza San Martín, donde posiblemente se destinen varios pisos para armar superficies preparadas para trabajar a través de esta modalidad”.


“En nuestro caso, en Spot Studios que estamos desarrollando en la zona de Plaza San Martin, posiblemente se destinen varios pisos para armar superficies bajo el formato completo que permitan hacer co-working” (Reyser)

Voces expertas coincidieron que en un lugar de co-working no pueden faltar excelente conectividad y acceso a Internet con sistemas de back-up, por si falla el servicio principal. Debe haber espacios para todo tipo de formatos y situaciones, posiciones de trabajo abiertas e integradas, y cerradas para funciones de mayor concentración


“Y poner booths (cabinas) para poder tomar llamadas telefónicas sin ocupar un espacio cerrado, salas de reuniones, livings para reuniones mas relajadas y generadoras de encuentros, impresora y fotocopiadora, lockers, cafetería, guarda bicicleta y cargadores eléctricos para monopatines”, añadió Reyser.


El co-working también surgió de la necesidad de generar economía colaborativa para compartir costos operativos y de infraestructura. Su utilización se propagó a los espacios “de nicho, que es puntualmente donde nosotros nos hicimos fuertes, principalmente en el Real Estate. También, a partir de esto surge la tendencia de los trabajos en net-working, cooperativos, colaborativos y sinérgicos”, dijo por su parte Pablo Sánchez CEO de la Comunidad de Negocios Inmobiliarios (un parque de co-working ubicado en Palermo).



Debido a este factor también se requirió readaptar espacios, por ejemplo de los ascensores. Una alta demanda de transporte interno hizo necesarios ascensores con dimensiones especiales y, a partir de la cuarentena y de la pandemia se analiza también aumentar la cantidad, para reducir su tamaño.


“En la pre pandemia había una tendencia de ir agrandando los ascensores para que entren hasta 12 o 15 personas, y ahora se recomienda mayor cantidad de ascensores con menor cantidad de gente”, explicó Sánchez.


La mayoría de los co-working además, deben contemplar sistemas de accesos muy desarrollados que permitan saber quién está, quien no está en el inmueble, “para facilitar la identificación de los usuarios. Por lo general, tienen sistemas de intercomunicación como chats privado y especiales para ese fin. Y todo lo que tiene que ver con servicio de gastronomía, bar, entre otras posibilidades, también siempre es muy necesario porque es donde se genera la vinculación social, más allá de la profesional”, explicó a Infobae Mariano Gubitosi, gerente general de Grupo Portland (parque de desarrollos).


Impacto en las expensas

Desarrolladores e inmobiliarios argumentan que el área y su uso no influye en el aumento de las expensas, tratándose de un amenitie. Gubitosi añadió, “que si no fuera utilizado como co-working, tendría un equipamiento preparado más para una cuestión social, tipo parrillero o salón de eventos, por lo tanto el equipamiento quizás pueda ser un poquito más costoso, pero tampoco va a ser una cosa significativamente mayor, y en el peor de los casos, tendrá un pago inicial más alto pero después el mantenimiento no modifica mucho”.


En términos de diseño se recomienda que sean espacios con mucha luz, si es posible algunos m2 destinados a un espacio exterior, ventanas grandes, que posibiliten gran ventilación.



“El equipamiento pensado estratégicamente para entregar confort a quienes trabajan desde allí (mesas modulares que se reconfiguren y sillas cómodas) y elementos para preparaciones simples de refrigeraciones y comidas. Obviamente baños y si es posible, aunque no es condición sí es valorado, un sector privado para reuniones”, contó Mel.


Precios y teletrabajo

Al referirse de unidades residenciales, los espacios destinados al home office no se superponen con el co-working, según los expertos.


Saul dijo, que, “por ejemplo un dormitorio libre se puede disponer con un escritorio y un equipamiento que lo haga cómodo para pasar varias horas trabajando desde casa. Pero en los nuevos proyectos, ofrecemos co-working en Azur (Palermo Nuevo), las unidades en venta parten desde USD 2.400 el m2, y ROW Hidalgo, que cuenta con un Lounge para este fin, con unidades desde los 60.000 dólares”.-


En Mel Propiedades comercializan propiedades con áreas de co-working en Luis María Campos al 300, con 1 y 2 ambientes, valuadas entre USD 90.000 y 160.000, y en Solar Access, con unidades studios, dos y tres ambientes y un 4 amb triplex en el último piso, desde 63.800 dólares.

Qiub en Palermo, actualmente en obras, “allí planteamos para las propiedades que todo sea en pesos, a un valor del m2 de $ 460.000 más índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). Creemos que es una buena oportunidad para comprar y dolarizar sus inversiones para el futuro”, dijo Wasserman.



La tendencia de tener co-working entre los amenities se expande, y también los desarrolladores justifican que en las unidades residenciales hay que aprovechar bien las superficies para que cada interesado pueda contar con un lugar en su hogar para poder teletrabajar. Informan que no se pueden subir los tickets porque el mercado en este momento no está para resistirlo, pero empieza a suceder que, dentro de la misma cantidad de metros, por ejemplo en un tres ambientes el hall de dos dormitorios, diseñarlo de una manera tal que permitan que en ese lugar haya un mínimo escritorio donde se pueda apoyar una computadora y sentarse en una silla, para teletrabajo.



Fuente: Infobae

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