Nuevas restricciones: cómo funcionarán las inmobiliarias y qué pasará con las obras de construcción

Los martilleros sólo podrán atender vía remota o recibir documentación y se suspenden las visitas a los inmuebles. Las edificaciones privadas se frenarían hasta el 30 de mayo, y solo seguiría la obra pública de viviendas.


El real estate también sufrirá modificaciones ante la declaración del Gobierno Nacional de nueve días seguidos de confinamiento a partir del sábado y hasta el domingo 30 de mayo. Así, as inmobiliarias de todo el país volverán a atender vía remota. Hay quejas en el segmento y se estima que, desde el inicio de la pandemia, cerraron más de 3000 empresas del rubro. Marta Liotto, vicepresidenta del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires (Cucicba), dijo que “los usuarios podrán ser recibidos y atendidos sin ingresar al local de la inmobiliaria, pero no podemos firmar el contrato de alquiler o compra en la vereda. Por lo cual, volveremos a atender y asesorar a los clientes por teléfono o por las plataformas digitales, cómo estuvimos trabajando hasta mitad de 2020. Lo presencial se suspende, y ojalá podamos volver a abrir al público el lunes 31 de mayo”.


En la Capital, según Cucicba hay unos 8.000 martilleros matriculados, de los cuales, 3.500 funcionan con locales abiertos al público, en los que trabajan unos 25.000 empleados. En muchos casos se manejaban con rotación del personal, o alternaban tareas en los locales y home office. “También se suspenden las visitas a los inmuebles”, aclaró Liotto. Expertos del sector indicaron que este confinamiento atrasa un leve repunte que se venía advirtiendo en la compra venta de unidades y sobre todo de terrenos para uso agropecuario. “Lo bueno dentro de esta mala noticia es que hay un horizonte y una fecha para el regreso. No nos enfrentamos a la incógnita de 2020 donde hubo varios meses de inactividad. Las empresas del sector tenían previsto firmar varias operaciones en estos días, y ahora habrá que postergarlas. Esperemos que esta medida ayude a disminuir los contagios y no se prolongue demasiado más en el tiempo”, expresó Alejandro Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA).


Se calcula que a nivel nacional, sin contabilizar la Capital, hay más de 22.000 inmobiliarias. En muchos casos son empresas familiares, que a veces son atendidas por los propios integrantes del círculo estrecho. “Con respecto a la vuelta a Fase 1, estamos preparados para seguir brindando servicio a todos nuestros clientes, vendedores y compradores de manera virtual, recorridos 360°, guardias telefónicas y canales digitales como WhatsApp. Estamos para sumar y acompañar en este difícil momento que atraviesa nuestros país a nivel sanitario aportando nuestro granito de arena para disminuir la circulación de personas”, señaló Mateo García, de Toribio Achával. Desde hace algunos días, en la provincia de Santa Fe se había frenado la actividad de las inmobiliarias ante un decreto provincial. El Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) había suspendido la atención al público en locales y oficinas. Pero autorizaba, con protocolo de por medio, la firma urgente de contratos de alquiler y venta y posterior entrega de llaves.


Diego Ferreyra, de la inmobiliaria homónima, comentó: “El cierre absoluto es un problema, que vuelve a llevar hacia la parálisis del sector. Si bien con el decreto provincial no podíamos mostrar los inmuebles al menos nos autorizaba una guardia mínima en la oficina. Tendremos que adaptarnos ”. En las provincias de Mendoza, Córdoba y Entre Ríos, las inmobiliarias también adherirán al decreto nacional, hasta hoy venían trabajando con normalidad, pero el aumento de casos en estos territorios es notorio en comparación con 30 días atrás.


Construcción

La construcción de obra pública fue declarada como esencial, por lo cual, los trabajos de viviendas seguirán activos, en cambio las privadas, volverían a frenarse al menos hasta el 30 de mayo. Ricardo Griot, de la Cámara Argentina de la Construcción, presidente de la comisión de desarrolladores de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), señaló que “todo indicaría que vamos a otro cese de la actividad privada. Estimamos que de las obras en construcción, la plantilla del universo de trabajadores formales se reparte entre el 50% y 50% entre públicas y privadas”.


En tanto que si la construcción privada se frena en el interior, deberían postergarse más de 5.000 obras en las diferentes provincias. “No nos conforma este nuevo cese, creemos que el énfasis debió haber estado antes en las reuniones sociales y las aglomeraciones de gente, por ejemplo en las movilizaciones que se ven diariamente. No obstante, siempre y cuando sea por nueve días como dijo el presidente Alberto Fernández, lo acompañamos. Es esencial que permitan volver rápidamente a la actividad. En Mar del Plata veníamos trabajando bien, sin contagios dentro de las obras en curso”, dijo Florencia Miconi, CEO de Imasa, una empresa del sector.


En esta ciudad de la Costa atlántica, donde la construcción siempre es dinamizadora de la economía, hay unas 1.000 obras entre viviendas e inmuebles comerciales. Mueven el 10% del Producto Bruto Geográfico de Mar del Plata. En tanto que la obra pública sólo representa el 5 por ciento. “Las pymes vienen muy exigidas desde hace más de un año, y estos cierres sin ayudas económicas que los acompañen son muy peligrosos para su subsistencia. En Europa, los Estados cubren estos costos de las empresas. Como en la Argentina no sobran recursos, volver rápido al trabajo es fundamental. Un año de pandemia nos dejó enseñanzas y una es que las obras y las industrias no contagian. Es crucial que luego de este párate no se castigue a las actividades. Prueba de que las obras no contagian es que la obra pública no se cierra y estará permitida en estos 9 días”, concluyó Miconi.


Fuente: Infobae

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