Las oportunidades que generan los ladrillos en medio de un contexto adverso.

Un panel de referentes del sector analizó el escenario del mercado y explicó por qué hay algunos negocios que aún se posicionan como favorables.



“La oportunidad está disfrazada de dificultad”, rezan los desarrolladores. En medio de un mercado distorsionado, se aferran a esa frase y la repiten como un mantra. En un panel coordinado por Carla Quiroga, editora de Propiedades, en el Summit de Real Estate, Herman Faigenbaum, director general de Cushman & Wakefield Cono Sur; Alejandro Gawianski, fundador de HIT; Marcos Juejati, presidente de Northbaires y Daniel Mintzer, CEO de G&D Developers, aseguran que, aún en el contexto adverso que atraviesa la Argentina, hay oportunidades.

El futuro de las oficinas

La irrupción del coronavirus impulsó el trabajo y estudio a distancia, vació las oficinas y generó una importante migración desde las ciudades hacia las zonas suburbanas. Sin embargo, el sector sigue abriendo ventanas de oportunidades. “Siempre hay un negocio de real estate para hacer en la Argentina, más allá del valor del dólar”, sostiene Faigenbaum. “Aquellos tipos de activos donde invierten los más grandes y profesionales y que utilizan las empresas generan oportunidades inmensas. Los retornos de esas propiedades son más altos que las residenciales y estoy seguro de que tienen proyección y resiliencia, una capacidad de reducir riesgos y generar retornos”, enfatiza.


En el mismo sentido se manifiesta Gawianski, quien remarca que, en general, las empresas no quieren inmovilizar su capital en activos fijos. “Nuestra oferta de HIT cowork es dar la oportunidad de trabajo flexible y una red donde la gente pueda reunirse de forma perfiérica. El ADN de la empresa es armar el real estate as a service, un concepto donde no hacemos productos de venta sino de renta”, cuenta.

Además de mantenerse flexibles, Gawianski afirma que hoy hay que tener coraje para invertir en el mercado inmobiliario. “Eso no es ausencia de miedo, es tener voluntad de transformar. Eso hacemos con la ciudad, tratamos de mejorar la calidad de vida de la gente”, sostiene. En el mismo sentido, Faigenbaum explica: “Uno de los inmobiliarios más importantes de la historia dijo que las oficinas tenían un futuro brillante porque la humanidad está en proceso de concentración y urbanización. Estoy seguro de que las oficinas se van a volver a ocupar. Buenos Aires tiene pocas y tienen una rentabilidad excelente y creo que va a ser creciente”. En cuanto a las cifras, indica que el mercado “está subofertado” y que actualmente el retorno alcanza el 5,5%. “Es bajo en comparación con el que tenemos en otras épocas, que alcanza el 9%”, agrega. Sin embargo, ve con esperanza el futuro y asegura que los valores se recuperarán.




Invertir en ladrillos

Al hablar del futuro del mercado, Mintzer se planta: “Todos nosotros estamos apostando y estamos muy seguros de lo que hacemos”. Juejati lo acompaña y asegura que “es un momento propicio para invertir en ladrillos”. “El sector está encontrando nuevos puntos de equilibrio, los precios se han ajustado y cuando pasa esto empiezan a aparecer las oportunidades. Si uno toma las decisiones adecuadas, es un refugio de valor e incluso, multiplicador”, afirma.

Tanto para él como para Mintzer, una de las claves es “apuntar a crear nuevas zonas”. “Nunca hemos comprado un terreno en una inmobiliaria con un cartel de venta. Tratamos de conocer al cliente, entender los lugares que lo motivan a invertir”, asegura el presidente de Northbaires. En la misma línea, Juejati sostiene: “Lo que hacemos es tratar de convertir lo que está mal en algo que está bien y lo que está bien, en algo que esté mejor”.



Antes de cerrar el encuentro, los desarrolladores se animan a responder una de las preguntas que más se hacen hoy quienes consideran la opción de invertir en ladrillos: ¿hasta cuándo va a durar la ventana de oportunidad de un costo de construcción en dólares bajo? Para Mintzter, no se sostendrá por mucho tiempo. “Creo que el país se va a normalizar. Paradójicamente, ahora estamos vendiéndole a gente que está menos asustada en un país con precios bajos porque la gente está asustada”, grafica. “En la medida en que se vaya normalizando, la época va a mejorar. Soy optimista. La Argentina va a seguir siendo un país normal como siempre fue. Nunca seremos Noruega, por ejemplo, pero somos lo que somos y eso está bien”, enfatiza.

“Este es el momento donde uno puede capturar todo el recorrido de apreciación de valor de las propiedades y transformar pesos en dólares. Es un buen momento para aprovechar y que cada uno descubra su oportunidad en la renta, en el segmento de propiedades económicas o premium”, suma Juejati. Con un aire esperanzador y firme, concluye: “Prefiero el costo del error a la culpa del arrepentimiento”.


Fuente: La Nación


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