La fórmula del creador de Nordelta para vender, en dos meses, más de diez departamentos

Mientras el mercado inmobiliario continúa registrando los máximos históricos de cantidad de propiedades en venta y en simultáneo evidencia un bajo monto de escrituras firmadas en la compraventa de inmuebles, un nuevo jugador toma protagonismo en el nicho de viviendas de lujo.



Se trata de las empresas multinacionales, que se reafirman como un comprador en los proyectos más exclusivos de la Ciudad de Buenos Aires, como Oceana Puerto Madero, el emprendimiento inmobiliario que Eduardo Costantini lanzó en ese barrio porteño.



La edificación de US$120 millones de inversión está ubicada en la tierra que el empresario le compró a Alan Faena en 2016. Consta de dos torres de ocho pisos, ambas intervenidas con obras artísticas, que están conectadas por una gran plaza de 7200 m² intervenida por artistas argentinos y latinoamericanos.


En el momento de su lanzamiento en mayo pasado, la nueva apuesta del creador de Nordelta en la Ciudad ya contaba con casi el 60% de las unidades de entre 82 m² y 650 m² vendidas. Hoy confirman desde Consultatio Real Estate que ya se cerró el 70% de las operaciones y en los últimos dos meses se vendieron más de 10 unidades, en un contexto en el que no se vende casi nada. ¿Quiénes compran? Los compradores no solo son personas con finalidad de inversión o vivienda, sino también empresas multinacionales de las que no quieren revelar sus nombres.



¿Cuál es su receta para vender cuando nadie compra? “Solvencia, calidad de proyecto, honestidad: esas son las tres condiciones necesarias. Lograr que la gente venga a la obra y se sorprenda. Por ejemplo, nosotros no teníamos obligación de poner una obra de arte en este lobby, podíamos colgar una lamparita. En este lugar, los compradores vienen y se encuentran con el inodoro alemán, los artefactos de cocina son de otro planeta, las aberturas también. Uno recorre un departamento y se pregunta: “¿Dónde estoy? ¿En la Argentina, en Estados Unidos, en Alemania?”, había comentado Costantini a LA NACION en el lanzamiento de Oceana.



Quiénes invierten en el proyecto


Según un informe de Zonaprop, el metro cuadrado en Puerto Madero se posiciona como el más caro de la Ciudad con un promedio de venta de US$5778 y se calcula que se tardan 20 años en recuperar la inversión.


¿Por qué las empresas del mundo invertirían en un mercado en crisis, en el que las rentas anuales en el barrio no superan el 5%? “Las empresas multinacionales compran unidades para ofrecerles una vivienda a sus altos directivos expatriados o como alternativa a sus negocios principales”, explicó Diego Schwengber, director comercial de Consultatio.


Si bien las razones por las que invierten en el proyecto no se pueden generalizar, el ejecutivo opinó el motivo por el que creen que las compañías se inclinan por Oceana “En general creemos que nuestros proyectos representan una opción segura y con buen potencial de apreciación gracias a la calidad diferencial del producto final. En este sentido, hay empresas que están eligiendo el proyecto como una opción de aplicación de sus excedentes, en general de pesos, porque ofrece resguardo de valor y una experiencia de calidad para sus usuarios”, señaló, aunque aclaró que pagan tanto en pesos como en dólares.


El metro cuadrado en el proyecto se vende a partir de los US$5500/m² y “las empresas buscan comprar con una buena relación precio-producto, considerando ubicación y la tipología”, describió Schwengber.


Respecto al resto de los perfiles que eligieron adquirir unidades allí, el Director Comercial de la empresa detalló que “incluye tanto inversores como usuarios finales. Las unidades más chicas son las elegidas por parejas jóvenes y matrimonios solos con hijos grandes que dejan sus casas para mudarse a un complejo con todas las comodidades y cerca de todo, pero con menos m². También hay inversores del interior y exterior que quieren tener un segundo hogar en Buenos Aires, o tienen hijos estudiando en la ciudad y lo eligen como lugar para quedarse cuando los visitan”.


Como había adelantado a LA NACION, Costantini también se refirió al potencial que atrae a los inversores: “Este es un proyecto diferencial que va a captar a las familias propietarias de Puerto Madero; es decir, que ya viven en la zona y buscan hacer un diferencial, además de las que vengan de afuera, de otros barrios. No hay un emprendimiento de este nivel en el país. Las terminaciones son iguales e incluso mejores que las de Oceana en Bal Harbour, en donde el metro cuadrado promedia los US$25.000″.


Otro de los atractivos del proyecto puede ser la “baja densidad con pocos metros cuadrados en relación al espacio que ocupa”, explicó Costantini, y agregó más detalles sobre el diferencial del emprendimiento: “Los departamentos son todos importados. No hay producto similar en el mercado local. En el Oceana de Bal Harbour el metro cuadrado vale US$25.000 mientras que acá se vende a US$5500″.


Frente a este panorama, el empresario considera que hizo un buen negocio con la construcción del proyecto. “Logramos recuperar el cash flow y nos resta recuperar parte de la inversión del terreno. Es decir, pudimos construir todo el edificio y nos sobró algo de caja y con el resto de las ventas vamos a terminar de pagar parte del terreno y se generarán las utilidades del proyecto”, detalló en diálogo con LA NACION.



Fuente: La Nación

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