La cultura de los “nómades digitales” desafía las lógicas empresarias

Altos ejecutivos y funcionarios analizan el auge de los freelancers viajeros. Ventajas y riesgos en este nuevo capítulo de la guerra por el talento.



Hay costumbres previas a la pandemia, como el trabajo a distancia, que modificaron la lógica de empresas de tecnología y consultoría. La virtualidad les permitió a muchos jóvenes ofrecer servicios por cuenta propia desde cualquier lugar del mundo. Se calcula que 35 millones de personas adoptaron un hábito que consiste en trabajar y viajar al mismo tiempo. Se los conoce como “nómades digitales”. Son jóvenes de altos ingresos y son los protagonistas de un nuevo capítulo de la guerra global del talento.


La guerra involucra tanto a las empresas como a los gobiernos. De todo esto se habló en el diálogo organizado por Clarín, titulado precisamente “Nómades digitales”, que forma parte del ciclo El mundo que viene, y que fue conducido por Silvia Naishtat y Gustavo Bazán, editores de Economía de este diario. El ciclo cuenta con el apoyo principal de OSDE, Telecom y DESA y el sponsoreo de Afarte.


Aceptaron la convocatoria Eduardo “Wado” de Pedro, ministro del Interior de la Nación; Sergio Kaufman, presidente de Accenture; Cristian Frers, head of Real Estate Latam de ACP Group; Mauro Zoladz, director de Propuesta de Valor en Zurich Argentina, y Cintia Cotarelo, cofundadora del sitio Infoviajera.com y que adoptó ese modo de vida.


De Pedro describió el fenómeno desde la perspectiva de las administraciones públicas. “Los nómades digitales -dijo en un tramo de su exposición- son gente que está 6 meses en un lugar y 6 meses en otro. Son jóvenes con alto poder adquisitivo y gastan entre US$3.000 y US$6.000”.


El funcionario describió que ese segmento de trabajadores representa una oportunidad para el país (mayor ingreso de divisas), para las provincias y también para las ciudades. “Si pudiéramos atraer al 1% de esa comunidad, se podrían generar US$2.000 millones y eso mejoraría la balanza comercial”, dijo. En este sentido, De Pedro destacó la condición privilegiada de la ciudad de Buenos Aires, uno de los destinos preferidos por los nómades.



“Vemos que hay muchas localidades turísticas del interior del país que pueden mejorar su oferta para seducir a ese público y compensar, por ejemplo, los niveles de ocupación en las temporadas bajas”, ejemplificó. En cuanto a cifras, el ministro estimó que alrededor del 15% de los nómades digitales se establecen en la región. Además de la Capital, las principales plazas son Ciudad de México y San Pablo, Brasil.


La cultura freelancer está en auge en todo el mundo. Ya es usual ver en las redes posteos de fotos de jóvenes trabajando con playas, lagos o montañas de fondo.

Obtienen fondos en moneda dura (dólares, euros o criptos) y complementan las tareas con los estudios y los viajes. Kaufman, de Accenture, advierte los riesgos de esa práctica muy extendida en rubros como el software, diseño, ingeniería, contabilidad o legales.


“Lo que habría que aclarar es que son empleos precarios. Las empresas que contratan no pagan obra social ni servicios de salud y cuando te despiden, no te pagan indemnización. Porque estás en negro”, remarcó el alto ejecutivo.


También agregó, a tono con las grandes compañías del sector, que ese modo de vida son cantos de sirena y que induce a caer en la precariedad. Recordó que la Argentina exporta US$6.000 millones anuales en servicios basados en el conocimiento. “El trabajo informal representa un 20% de esa cifra. Son unos US$1.200 millones como mínimo. Esto es el doble de lo que exporta el vino”, graficó.


Visto así, el nomadismo digital representa todo un acertijo para las compañías, que se disputan el talento y los perfiles altamente calificados. El 36% de los “nómades digitales” trabajan como freelancers para varias empresas y el 33% son dueños de sus propios negocios, según un relevamiento hecho por el sitio Passport-Photo.Online. Ese mismo informe destaca que el 44% son millennials, que tienen entre 28 y 40 años. Y que el 65% trabajan y viajan al mismo tiempo de 1 a 3 meses al año.



La elección del lugar depende principalmente del estado de las comunicaciones, el costo de vida y la seguridad. Cortarelo detalló cuáles son sus prioridades. “Cuando llegás a un lugar, lo primero es buscar la comodidad para vivir y trabajar: los espacios de coworking (oficinas compartidas) y los cafés abiertos son ideales para hacer networking desde el lugar que sea”. En ese sentido, recomendó “tener paciencia” para encontrar los lugares adecuados “y moderar las expectativas”.


Las empresas se reacomodan a este nuevo escenario desde diversas ópticas. En la pospandemia, señala Zoladz, el 80% de las personas ya trabaja en algún esquema híbrido o remoto totalmente y se calcula que solo el 10% lo hace en forma tradicional. “Una de las cosas que descubrimos es que el uso de la bicicleta ganó relevancia, entre otros medios de transporte alternativos”, remarcó el alto ejecutivo.


En cuanto al negocio de las aseguradoras, “la movilidad (bicicletas, monopatines o scooters) y equipamiento tecnológico (laptops y celulares) son los dos productos más demandados”. Los datos provienen de estudios especializados pero también internos de las propias compañías. El diseño de una ciudad es un aspecto clave para la elección de los nómades. “Si tiene buenos trazados de bicisendas o si hay muchos accidentes, por ejemplo”, añade Zoladz.


En este sentido, De Pedro subrayó “la importancia fenomenal de Buenos Aires”, pero dijo que el Gobierno impulsa otros destinos dentro del país, con el objetivo de fomentar el nomadismo interno. “Que puedan estar un mes en Capital y otro mes en Ushuaia o en otras ciudades donde también está muy arraigada la cultura argentina. Y en la que puede tener una buena calidad de vida”, dijo.


El real estate también reacciona. Frers sostiene que se profundizaron las tendencias que se insinuaron en la pandemia, lo que obligó a redefinir el uso de las oficinas. “Este reacomodamiento tiene mucho que ver con la retención del talento.


Hoy hay espacios vacíos, en algunas zonas más que en otras, y aumentó la demanda en zonas suburbanas”. El panorama para las desarrolladoras y los propietarios de edificios cambió. “El mercado se está recomponiendo, pero no estamos volviendo a lo anterior”, aclaró el ejecutivo.



Fuente: Clarín

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