La compraventa de campos repuntó gracias al buen precio de los granos y ahora se estabilizó

Pese al contexto económico, las operaciones en el mercado inmobiliario rural tuvieron un trimestre en alza entre marzo y mayo. En junio aumentaron levemente.



La compraventa de campos recibió un envión por la suba de precios internacionales de los granos, pero en en junio prácticamente se mantuvo en los niveles alcanzados, o sea a un tercio del dinamismo de las mejores épocas, en la década del ‘90 y en la primera década de este siglo.


Con la llegada de la pandemia, en 2020, el mercado de establecimientos agrícolas prácticamente se detuvo, debido a la incertidumbre económica generada en los compradores por la llegada del coronavirus y la imposibilidad de los vendedores de mostrar los inmuebles. La situación se agravó en junio de ese, año con el intento de expropiación de la agroexportadora Vicentin, que el presidente Alberto Fernández primero impulsó y luego desestimó.


Sin embargo, la cantidad de operaciones volvieron a crecer en marzo pasado, impulsadas entre otros factores, por la suba del precio de los granos debido al conflicto entre Rusia y Ucrania, la inflación mundial y el valor actual de la tierra. En junio la cifra alcanzó los 35,75 puntos y quedó levemente por encima de los 35,69 puntos de mayo.


Los datos se desprenden de un informe elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) que publicó el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR), que refleja la actividad del mercado inmobiliario rural a nivel nacional tomando como base de referencia máxima 100 puntos, correspondientes al pico de máxima actividad histórica.



Durante la pandemia, el sector mostró importantes bajas en los niveles de actividad debido a que, si bien la producción agropecuaria pudo continuar, el sector inmobiliario rural registró muy pocas operaciones y precios a la baja, debido a las inseguridades por parte de los potenciales inversiones y un gran crecimiento de la oferta de campos a la venta.


“Actualmente se observó una desaceleración de la actividad como consecuencia de diversas situaciones políticas y económicas, y la creciente brecha cambiaria también fue un contrapunto negativo para el sector”, explicaron desde la cámara.


Y agregaron: “Es evidente que la falta de gasoil y de lluvias atentaron contra la campaña y el ánimo de los productores”. Sin embargo, explicaron que en la medida en que esta crisis no escale, el mercado inmobiliario rural debería continuar en estos niveles de actividad, sostenida por el valor de los granos, la inflación mundial y el valor actual de la tierra.


Un indicador que marca el pulso del campo hace casi 10 años


Durante abril la actividad inmobiliaria rural creció un 39% intermensual y alcanzó los 31,89 puntos frente a los 22,80 registrados en marzo, cuando ya se había experimentado un buen repunte respecto a los 19,76 de febrero, y cortó con una racha negativa de 5 meses consecutivos de descenso.



El InCAIR busca reflejar la actividad del mercado inmobiliario rural en todo el país y se conforma, principalmente, por: resultados de la encuesta mensual de actividad efectuada entre socios de todo el país; cantidad de avisos publicitarios de campos en venta o alquiler en los principales medios gráficos de tirada nacional; cantidad de anunciantes en la web de CAIR; operaciones rurales realizadas en el periodo analizado; búsquedas y consultas efectuadas por inversores en la web de CAIR; y cantidad de avisos comerciales en las principales plazas del interior del país.



Fuente: TN

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