¿De qué viven las inmobiliarias?: con locales reducidos y caída de compra-venta

El segmento transita una instancia de caída fuerte de la compraventa y dificultades en la demanda por la ley de alquileres. Detalles de un duro escenario.


A tono con las complicaciones que enfrentan desarrolladoras, constructores e inversores en general, las inmobiliarias transitan esta etapa de la pandemia apelando al ingenio y la optimización de recursos como estrategia para compensar una comercialización que no levanta cabeza. Los números de la compraventa acumulan más de un año de derrumbe y a ese escenario se sumó, tras la irrupción del Covid-19, un intervencionismo fuerte del Gobierno en el mercado de alquileres que complicó a estos actores. En simultáneo, la consolidación del teletrabajo a partir de la proliferación de casos también cercenó casi por completo unidades de negocios como el alquiler y venta de oficinas corporativas.


El 2021 no arrancó con señales de mejoría para el rubro sino todo lo contrario: la recesión económica aún mantiene por el piso a los guarismos correspondientes a la venta y todo indica que, a partir de la intensificación de los contagios, el oficialismo volverá restablecer pautas como la imposibilidad de llevar a cabo desalojos. Este último aspecto, sumado a la vigencia de una ley de alquileres que establece contratos prolongados y una actualización anual de los valores determinada por el BCRA, coloca en una situación delicada la supervivencia del mercado de propiedades volcadas a la renta.


¿Cuáles han sido los efectos de estas variables en el día a día de las inmobiliarias? Expertos y actores de la actividad reconocieron que, sobre todo durante la segunda parte de 2020, la merma en las operaciones derivó en una baja de matrículas y la búsqueda de alternativas de negocios para compensar el menor movimiento. En ese sentido, Alejandro Bennazar, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA) sostuvo que, si bien con el transcurrir de los meses comenzaron a brotar nuevas matriculaciones, "hubo al menos 4 meses de complicación fuerte, con negocios caídos y la obligación de reinventarse para poder seguir adelante".


"Hoy todas están en la lucha por mantenerse, en mayor o menor medida. Ante la baja en las operaciones de compraventa muchas inmobiliarias comenzaron a focalizarse en tasaciones o la elaboración de informes sectoriales. Las regulaciones en los alquileres, por ejemplo, el congelamiento, impactó fuerte en el sector", comentó. "El impacto más fuerte fue en Buenos Aires, sin dudas. Los ingresos cayeron muy fuertes. En el resto del país la situación fue menos complicada. Muchas inmobiliarias empezaron a trabajar en la capacitación en criptomonedas. También hay labor en lo que hace a asesoría financiera", agregó. Bennazar afirmó que "tanto la compraventa como los alquileres y el segmento de las oficinas siguen muy complicadas", y que la posibilidad de que el Gobierno avance con nuevas medidas por efecto de la expansión de la pandemia "agrega incertidumbre a un mercado que poco a poco comenzaba a convalidar los nuevos precios".


Adaptarse a la pandemia

Por su parte, Marta Liotto, vicepresidenta de CUCICBA, la organización que nuclea a los corredores inmobiliarios de la Ciudad, sostuvo que "las inmobiliarias están en proceso de adaptación a una nueva forma de trabajo". "Algunas redujeron su presencia en términos de metros, otras fusionaron locales en una única oficina. La reducción del gasto mediante el achique de los locales a la calle es un aspecto visible en la actividad", reconoció. "Muchas inmobiliarias migraron a oficinas con puertas adentro. Levantar la persiana es un gasto enorme para el sector. Hay que destinar fondos para publicar las propiedades, tener la página Web al día, mostrar la oferta aunque no se venda. Los comercializadores más chicos son los que más vienen sufriendo el contexto", añadió.


Liotto sostuvo que, desde la irrupción de la pandemia a esta parte, al menos el 20 por ciento de las inmobiliarias de Capital Federal cerró sus locales a la calle. "Tenemos 7.700 matriculados en la Ciudad. Cerca de un 20 por ciento pidió licencia por este período. Siguen pagando la matrícula aunque no declararán actividad. Esperamos que en 2022 ya estén de alta nuevamente", dijo. Para luego concluir: "Hoy el día a día pasa mayormente por administrar alquileres, consorcios. No son tareas fáciles. Sobre todo la última, dado que hay un fuerte incumplimiento en el pago de expensas. El sector no deja de buscar alternativas para seguir funcionando".


Fuente: iProfesional

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