Criptomonedas y real estate: ¿son compatibles?

Aún quedan muchas variables por estudiar, y sólo el tiempo nos dejará ver si en el futuro los inversores encontrarán en las criptomonedas una seguridad que les permita destinar todos sus ahorros en propiedades tokenizadas o comprarlas a valor criptomoneda.

En los últimos tiempos la criptoeconomía ha tomado mayor relevancia. Los especialistas en el tema aspiran a explicar los beneficios de una tendencia que crece en el mundo, pero que no termina de aterrizar en argentina y que aún genera dudas en algunos sectores. Es que, si bien nuestro país fue uno de los pioneros en abrirse el mundo de las criptomonedas, estamos todavía en un proceso de “acercamiento” a este nuevo mundo que la tecnología nos presenta.

Algunas industrias encuentran posible y positivo el uso de las criptomonedas para cerrar operaciones y a la “tokenización” como una herramienta financiera que permite la digitalización de un activo. Quienes tienen esta mirada, valoran su fraccionamiento y democratización, como así también la facilidad y seguridad a la hora de desprenderse del token. Otras, creen que el ingreso de las mismas al mundo financiero y de negocios será más dificultoso de lo esperado y tienen ciertos resquemores a la hora de promover el uso de estas monedas en sus actividades comerciales.

En el caso del mercado del real estate, en los últimos meses ha comenzado a usarse la criptomoneda (principalmente el Bitcoin) como forma de pago al momento de cerrar una operación. Como no existe un marco que lo regule, se trata de un acuerdo entre las partes en las que se define de común acuerdo el valor del inmueble en esta moneda alternativa. Esto no sólo es viable, sino que también es legal, puesto que no afecta el desarrollo burocrático habitual en la compra y venta de inmuebles como la realización de la escritura, la boleta de compra y venta, etc. La única diferencia es la forma en que se “paga” el inmueble, para ello, las partes involucradas se ponen de acuerdo en cuanto vale la propiedad y definen el valor de la criptomoneda de acuerdo a indicadores de cotización del momento.


Según la proyección del Foro Económico Mundial para el 2021 el 10% del PBI estará tokenizado. Es innegable que el fenómeno del mercado cripto ha crecido de manera exponencial tanto en cantidad de inversores como de exchanges, pero todavía no hay certezas respecto de si la criptomoneda será la moneda del futuro y cuan compatible será con el mercado del real estate. Es que en un mercado donde los inversionistas buscan siempre controlar, cuanto sea posible, la variable “riesgo”, el alto nivel de volatilidad de esta nueva moneda hace difícil pensar en transacciones seguras y confiables en un nuevo contexto en el cual no existen aún reglas de juego claras y no hay un marco regulatorio que las respalde. En línea con esto, es razonable pensar que la volatilidad propia de las criptomonedas puede generar situaciones algo incómodas (por ejemplo, por el cambio del valor de la criptomoneda) en el medio de una transacción de un inmueble.


Definitivamente es difícil imaginar un sustituto al ladrillo; al menos no por ahora ni con el respaldo que hoy tienen los inversores en el sector del real estate. Es que, hace más de un siglo el ladrillo es una de las principales formas de ahorrar para el argentino. Invertir en inmuebles siempre fue sinónimo de seguridad y de acceso a una renta mensual; además el ladrillo y el valor del m2 están dolarizados, impidiendo que las propiedades pierdan valor aún en países con economías inestables.


Es cierto que las criptomonedas llegaron para quedarse, y que ya han dado sus primeros pasos en el sector inmobiliario. Pero aún quedan muchas variables por estudiar, y sólo el tiempo nos dejará ver si en el futuro los inversores encontrarán en las criptomonedas una seguridad que les permita destinar todos sus ahorros en propiedades tokenizadas o comprarlas a valor criptomoneda.


CEO de IDG Homes Detroit.


Fuente: Ámbito

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