Cinco mujeres argentinas que revolucionaron el mundo de la arquitectura

En 1975, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró al 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. En esta fecha, se conmemora en todo el mundo la lucha de las mujeres por la igualdad de género, la participación en la sociedad, el acceso a la educación, la equidad en las condiciones laborales, y el reconocimiento y ejercicio efectivo de sus derechos. En ese marco, Grupo Edisur te cuenta la historia de cinco mujeres argentinas que supieron sobreponerse a los obstáculos de sus épocas y lograron una verdadera revolución en el mundo de la arquitectura.


Odilia Suárez (1923 - 2006)

Nacida en la localidad cordobesa de Villa María, Odilia Suárez todavía era estudiante cuando, en 1948, comenzó a trabajar en urbanismo integrando el equipo del Estudio del Plan de Buenos Aires (EPBA). Allí surgió su convicción de elaborar planes estratégicos que no solo tengan en cuenta el tejido urbano, sino que consideren también el área de influencia o conurbación para una planificación más conveniente y acertada.

Su trabajo es reconocido por la integración entre el urbanismo, la planificación, el ambiente y la producción social. Ganadora de decenas de premios y becas, formó parte del plan Regulador del Mar del Plata y del proyecto de construcción del centro cívico del Partido de Tres de Febrero. También realizó la propuesta para la Urbanización del Bajo Belgrano y participó en diferentes fases del Plan Regulador de la Ciudad de Buenos Aires. Además, fue jurado en concursos de arquitectura durante 30 años y fue la primera mujer argentina en ser profesora titular de una cátedra en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 1993, recibió la Medalla de Oro de esa casa de estudio y fue nombrada Profesora Emérita de la FADU y Doctora Honoris Causa de la UBA.


Mabel “Lula” Lapacó (1930 - 2016)

Claudia Lapacó obtuvo numerosos premios y menciones en diferentes concursos, junto a Osvaldo Bidinost, su compañero de trabajo y de vida, entre los que cabe destacar el de Planificación de la Ciudad Universitaria de Córdoba (1962).

Además, fue coautora del proyecto de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano de Córdoba, que terminó de construirse en 1971. Esta obra es, posiblemente, la última exponente de una concepción que dotaba al edificio educativo de características propias de un palacio para denotar la importancia de la educación como pilar de la sociedad. Durante la última dictadura militar abandonó su cargo como docente y comenzó a trabajar en la entonces Municipalidad de Buenos Aires, en donde diseñó y renovó la mayoría de las guardias y marquesinas de los hospitales públicos porteños.


Ítala Fulvia Villa (1913 - 1991)

Ítala Fulvia Villa fue una arquitecta porteña identificada con el movimiento de Arquitectura Moderna. Fue reconocida por ser miembro del Grupo Austral, trabajó de forma independiente, se desempeñó como funcionaria pública en el plan urbanístico de Buenos Aires, y actuó como Consejera del Plan Regulador en 1960.

Su primer trabajo destacado fue la construcción de una Vivienda Colectiva (1943), emprendimiento que realizó junto a la arquitecta Violeta Lorraine Pouchkine. Luego llegaría su obra consagratoria, que fue el proyecto de Urbanización del Bajo de Flores con Horacio Nazar, por el que obtuvo el primer premio del Salón Nacional de Arquitectura en 1945. Finalmente, fue la autora de varios panteones majestuosos ubicados en los cementerios de la Chacarita y Flores.


Marina Waisman (1920 - 1997)

Marina Kitroser, más conocida por el apellido de casada Waisman, fue una arquitecta graduada de la Universidad Nacional de Córdoba en 1944. Durante los primeros años de su carrera, se desempeñó como docente y asesora municipal, cargo al que renunció cuando, en 1970, la municipalidad de la capital cordobesa decidió demoler la casona del pintor Emiliano Gómez Clara para construir la actual Plaza de la Intendencia. En 1974, se incorporó a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba, donde formó el Instituto de Historia y Preservación del Patrimonio (hoy denominado Instituto Marina Waisman). También desarrolló una intensa actividad en los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana que se iniciaron en 1985 en Buenos Aires, y participó como jurado en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito.

En 1987, fue galardonada con el Premio América por su incansable labor crítica y trascendental aporte a la arquitectura latinoamericana. Estuvo encargada de la recuperación y restauración del Museo Municipal José Malanca, hoy conocido como Centro Cultural España, y en 1991 fue designada como profesora emérita de la UNC. Creó el Centro para la Formación de Investigadores en Historia, Teoría y Crítica de la Arquitectura (hoy Centro Marina Waisman); fue miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes; participó como directora de las obras de restauración del Convento de San Francisco en la ciudad de Córdoba y la puesta en valor de los "Puentes Históricos" sobre el Río Suquía; y fue consultora en las tareas realizadas sobre edificios con alto valor patrimonial, como el Palacio Ferreyra y el Museo Caraffa.


Alicia Dora Cazzaniga (1928 - 1968)

Alicia Dora Cazzaniga fue una arquitecta argentina fundadora e integrante del grupo Organización de Arquitectura Moderna (OAM). Su obra maestra es la coautoría de la Biblioteca Nacional de Argentina, uno de los edificios más relevantes del brutalismo local, declarado Monumento Histórico Nacional en 2017.

En 1951, aun en la facultad, junto a otros integrantes de la OAM construyeron una casa de familia ubicando el living en la planta alta para obtener mejores vistas al campo de golf y los dormitorios abajo, invirtiendo el esquema tradicional de la vivienda. Junto a Francisco Bullrich, su marido, se asociaron con Clorindo Testa para hacer la remodelación del Instituto Di Tella, creando una fachada transparente que invitaba a ingresar y ver las exposiciones. El equipo proyectó, además, el Campus de la Fundación Bariloche (1964) y el de la Universidad de Dublín en Irlanda (1965).


Cinco mujeres cuyos aportes han sido fundamentales para el desarrollo arquitectónico y urbanístico del país. Todas mentes brillantes que lograron destacar en sus labores e imponerse en una actividad que era desempeñada por hombres. Una demostración de capacidad, ingenio, destreza y entrega.


Fuente: La Voz


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