Casas containers. Cuánto cuesta construir una vivienda que se puede mover, unir o separar

Son modulares, se realizan en una fábrica y luego se trasladan al terreno; se pueden conseguir desde los US$16.500.


Del puerto al taller y del taller al terreno: ese es el recorrido que hacen los contenedores que se convierten en casas. Económicas, sostenibles, trasladables y de rápida construcción, las viviendas modulares son cada vez más solicitadas en el mercado. Se arman en una fábrica, se pueden ensamblar en cualquier parte del país y en poco tiempo están listas para ser habitadas.

¿Qué son las casas containers? Tal como indica su nombre, son viviendas que se construyen a partir de contenedores marítimos u otros materiales sólidos. “Es lo que se viene: practicidad a la hora de construir, cero estrés, precios lógicos y tiempos acotados”, asegura a LA NACION Ezequiel Milani, titular de SuiteBox, una empresa argentina especialista en arquitectura modular. En 2015, la firma ganó el premio a la creatividad e innovación inmobiliaria otorgado por la Asociación de Empresarios de la Vivienda en la Expo Real Estate realizada en el Hotel Hilton en Buenos Aires.

Las casas hechas con contenedores tienen una base sustentable porque el material predominante que se utiliza para hacerlas es reciclado. Según Milani, por 30 m² construidos se le da uso a casi cinco toneladas de aceroque, de no haber tenido ese destino, hubieran sido desechadas. Así, salen del puerto y más tarde se convierten en una casa.



“Al reusar los contenedores estamos minimizando las emisiones de dióxido de carbono al ambiente”, afirma Mariano Castañeda, de la empresa cordobesa Kubo. Asegura que, en sus proyectos, también se promueve la sustentabilidaden el funcionamiento de las casas. “Ofrecemos que se implementen sistemas biodigestores, termosolares, de recolección de agua y paneles solares. Esto abre una nueva filosofía de pensamiento y una nueva forma de sentir la conexión con la naturaleza”, dice.

Entre los beneficios de este tipo de construcción, Milani destaca: “No hace falta estar atrás de la obra, porque la casa se hace en un galpón y luego se traslada; los tiempos de entrega se agilizan; los precios son más económicos y se puede variar la localización de la vivienda”. A su vez, Castañeda afirma que son seguras y que, al hacerse los cerramientos con la misma chapa de los contenedores, las viviendas resultan “una especie de bunker o tanque de guerra”.

“Hay lugares donde es difícil construir porque llevar mano de obra o materiales es costoso. Un beneficio de la arquitectura modular es que las casas se construyen en la fábrica y luego se trasladan e instalan en el terreno del cliente”, indica el cordobés. También resalta como positivo que se acortan los tiempos de realización: un módulo de 30 m² se instala en tres meses. Por todas estas características, sostiene que la arquitectura modular puede ser una alternativa para paliar el déficit de viviendas en la Argentina.


Características y precios

Las casas modulares pueden construirse en una o dos plantas y, en general, parten de los 30 m² (que es el tamaño que se abarca con un solo contenedor) y van hasta los 180 m². Alrededor del 80% de la vivienda se construye en un galpón y el 20% restante se finaliza en el terreno. “No tenemos un solo modelo predeterminado, sino que la selección del diseño es más exclusiva. El cliente elige la pintura, los revestimientos exteriores y todo se puede cortar y reforzar. Además se colocan la cantidad de aberturas necesarias y todos los muebles se hacen a medida”, indica Milani.



En cuanto al proceso, cuenta que el primer paso es una reunión con el cliente para definir dónde se encuentra el terreno en el que se colocará la casa así como la distribución de la misma. Una vez que se acordaron todos los puntos, se realiza un plano y las partes firman un contrato. Luego, el cliente debe pagar un porcentaje de adelanto para que la firma empiece la obra en talleres. El último paso es coordinar la fecha de entrega. “Una casa de 60 m² la tenés en 90 días llave en mano”, indica Milani.

En cuanto a los costos, precisa que parten de los US$550/m². Al tratarse de proyectos personalizados, hay opciones que pueden encarecer el presupuesto final. En concreto, una casa de 60 m² se paga en promedio unos US$40.000. Un dato clave, no son casas que se vendan financiadas posentrega.



Una de las desventajas que presenta este tipo de construcción es que los costos del transporte de los módulos al terreno, en general, corren por cuenta del comprador. Las tarifas pueden ser elevadas dependiendo de la distancia a la que se encuentra la tierra de la fábrica.

Por su parte, desde Kubo indican que tienen seis tipologías de vivienda predeterminadas, aunque también realizan casas personalizadas. Tienen proyectos de uno, dos y tres módulos de contenedor, que pueden ser estándar -de 2,5 metros de alto- o “high cube” -de 2,7 metros de alto-.



“La tipología central tiene en un extremo el dormitorio y luego el baño, que es el baño privado desde el dormitorio, aunque también se puede acceder desde el centro del módulo. Sobre el otro extremo queda una zona de estar comedor u oficina, que podría también quedar como un segundo dormitorio. Se aprovecha al máximo el espacio”, indica Castañeda.

Otra tipología tiene depósito que sirve de espacio de guardado o bien para colocar allí el termotanque y que no quede dentro de la casa. “También hay quienes nos piden ajustes sobre nuestras tipologías o algunos que vienen ya con sus proyectos armados ”, dice.



Advierte que las casas no pueden colocarse en cualquier lado. “Hay lugares inaccesibles para llegar con un camión”, asegura. Por eso, en primer lugar, la empresa hace un relevamiento del terreno para chequear que esté nivelado. “En el caso de que no lo esté, evaluamos fundaciones, soporte y bases del módulo. También es importante los servicios que pueda tener en el terreno, porque de eso va a depender el equipamiento y el funcionamiento que tendrá la vivienda”, explica Castañeda.



En este caso, los precios dependerán de la tipología que seleccione el comprador, es decir, de la distribución, la distancia que hay entre la cocina y el baño, la cantidad de aberturas que se desee, las subdivisiones internas, la cantidad de puertas de interior o ventanas y los equipamientos. En promedio, una vivienda puede costar unos US$16.500 en mano, en calidad de construcción media/alta. El modelo más caro que ofrece la empresa cuesta US$40.000.

“El recambio generacional es evidente. Hoy, los clientes piden cambios en los modos de producción y habitar. Flexibilidad, mutabilidad y posibilidad de mover, unir o separar la vivienda es la nueva lógica”, cierra Castañeda.


Fuente: La Nación


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