9 reflexiones después de las PASO por Ariel Venneri

9 reflexiones relajadas de sobremesa para entender lo que dejaron las PASO más allá de los números y porcentajes.


Un resultado positivo no solo para la oposición, sino para el propio gobierno (aunque todavía no se de cuenta) y el sistema de partidos, pero con una luz amarilla que se enciende en el horizonte.


  • Primera reflexión casi obvia, las encuestas y los boca de urna no sirven más. Ya son varias elecciones nacionales al hilo que se repite el fenómeno de la “sorpresa”. Sea por falta de rigurosidad profesional en los muestreos y cuestionarios, sea porque cada vez más gente es recelosa de ser transparente con el encuestador, lo cierto es que el valor de las encuestas previas está más que devaluado.


  • Segunda reflexión, también obvia si se piensa bien, pero tal vez no tan tenida en cuenta, las elecciones nunca las gana la oposición, las pierde el oficialismo. Esta “verdad” se vuelve a dar con esta elección. Juntos por el cambio mantuvo esencialmente su masa de votos similar al 2019 y el que perdió en forma violenta votos fue el Frente de Todos, que se dispararon a distintos lugares.


  • Tercera reflexión, otro hecho validado en infinidad de elecciones en todos los países occidentales, La economía manda, billetera mata galán como dicen por mi barrio. Todos en mayor o menor medida votamos en ultima instancia mirando el bolsillo. Creo que la vacunación que con sus matices ha resultado un proceso exitoso, es vista por la gente como algo muy positivo pero que en cierta forma se da como un derecho adquirido, que se valora, pero no basta para dar el voto. Ese fue un error grueso de apreciación del gobierno. La recuperación de los niveles de actividad económica en la mayoría de los sectores de la economía han mostrado indicadores de fuerte crecimiento incluso superando niveles de pre pandemia, pero esto se ha venido dando recién en las últimos dos meses (pari passu con la masificación de la vacunación y el levantamiento fuerte de restricciones), por lo que todavía no han llegado a impactar en el día a día de la mayoría de la gente. Por supuesto alta inflación es algo que tira abajo y tampoco se puede ser desconocer al “esmerilado” permanente e intenso de muchos medios de comunicación opositores al gobierno, particularmente a la figura del presidente, sumado a un lógico y profundo abatimiento y cansancio por la dura combinación golpe anímico y emocional de convivir con el virus y las dificultades económicas.


  • Cuarta reflexión. El impacto en la coalición Juntos por el Cambio. Dos aspectos muy positivos 1. El triunfo político de Rodríguez Larreta, que queda posicionado para candidato a presidente 2023, y junto con él de todo el grupo llamado “dialoguista” o “político” (curioso que se destaque esto como si no fuera algo básico y necesario en todo sistema democrático racional) , léase Frigerio que arrasó en Entre Ríos, o por ejemplo Monzó que logró tejer acuerdos y alianzas claves en el interior y en Buenos Aires, por sobre los sectores “ultras” y fundamentalistas dentro del mismo espacio es una buena noticia para el PRO, para el gobierno que encontrará un interlocutor político duro pero lógico y civilizado, y para el sistema democrático en general que no puede deslizarse por la “grieta”. Una muy mala elección de Vidal en CABA (de hecho, perdió mucho caudal de votos respecto del 2019) o la derrota por un margen considerable en Provincia de Bs.As. de Santilli, hubiese envalentonado a “talibanes” del espacio PRO que, como todo grupo fundamentalista, es muy malo e indeseable sea del sector político que fuere. 2. El demorado y todavía suave despertar de algunos sectores con poder político de la UCR que permitieron poner en provincia de Bs.As. a un candidato atractivo como Manes que logró una muy buena elección redondeando un 15%, abre el juego para que probablemente la coalición empiece a funcionar como tal, es decir con dos aliados algo más “iguales”, y permita orientar el perfil del espacio hacia un espectro más de centro derecha moderada que lo lleve a cautivar a un electorado algo más progresista (que fue mayoritariamente el que sumó Manes y permitió el triunfo en la Provincia madre de todas las batallas). Por otra parte un radical “conservador” como López Murphy permitió retener en menor medida al ciudadano más de derecha tradicional refractario al PRO por el fracaso de Macri.



  • Quinta reflexión. Para el gobierno el resultado fue un mazazo en el medio de la cabeza, no hay otra imagen más suave para describirlo y no solo por la magnitud del drenaje de votos perdidos, sino también por lo inesperado (falla de encuestas pero también de la lectura de la “calle” por parte de funcionarios y punteros del gobierno) especialmente en Provincia de Bs.As y si se quiere también por la magnitud en provincias electoralmente importantes como Santa Fe y Entre Ríos. Ver algo positivo para el gobierno ante estos resultado puede sonar ridículo para algunos, pero estoy convencido que al final del camino lo es, porque un golpe de esta dimensión obliga a la coalición gobernante (porque de eso se trata, dos sectores del peronismo con una base común pero diferentes miradas en muchos aspectos) a acelerar una discusión latente irresuelta hasta ahora. Básicamente para expresarlo en una forma sencilla, la de aquellos que buscan que el presidente se ajuste a un perfil “socialdemócrata”, moderado, al estilo Alfonsín (que es a mi juicio el perfil natural del presidente y justamente por eso la vicepresidenta lo “ungió” como sucesor para seducir a sectores más progresistas no peronistas) o bien gire hacia un perfil “Néstor Kirchner”, más frontal y que trace los blancos y negros más puros, que atrae a un núcleo duro pero es repelente a la franja progresista del electorado “no peronista” o “poco peronista” si me permiten el término. Cristina Kirchner puede gustarle más o menos a muchos, pero no hay dudas que ha demostrado ser una animal político destacable que maneja los tiempos y los silencios como pocos, y así como jugó la carta en 2019 de moverlo a Alberto Fernández para lograr sumar mayor base de votos, en mi opinión, me suena difícil que ahora queme las naves en el sentido opuesto. Si, sin dudas, se vendrán fuertes discusiones y una interna “intensa”, en la que juegan también y muy fuerte el grupo de gobernadores que cada vez se manejan con mayor autonomía y tienen mucho peso (San Juan y Tucumán salen muy fortalecidos) de la que seguramente eclosionarán cambios y muchos heridos, pero históricamente el peronismo dirimió sus diferencias de esta forma, sin medias tintas, rápido y al hueso para asegurar el poder, y que en esta ocasión haga ese proceso es también algo positivo para el sistema democrático y no debe asustar a nadie. Se llama “rosca política” y es algo positivo, con sus cosas buenas y sus cosas malas.


  • Sexta reflexión. Si las cosas se dan como pienso en las dos reflexiones anteriores, cosa que creo y espero fervientemente ocurra así, podemos estar llegando a las próximas elecciones presidenciales con dos coaliciones mucho más maduras que, prendo piadosas velas para esto, puedan aislar y encapsular a sus grupos más fundamentalistas e irracionales, y se consoliden como alternativas para la alternancia de la centro derecha y la centro izquierda con bordes definidos y estables, más algún partidos o grupo de partidos menores que representen a sectores simpatizantes de una derecha e izquierda más dura, minoritarios en votos pero que cumplen también un rol “sano” de marcar límites y reclamos a los partidos mayoritarios. La falta de estas dos opciones mayoritarias es una falencia a mi juicio central de nuestro sistema de partidos desde la crisis de 1989 y la salida del presidente Alfonsín. Se podrá lograr?, hay que pelearla, no es fácil porque el contexto global es mucho más difícil que aquellos hermosos años 80, con el avance de los planteos “antipolítica”, una mascara muy atrayente que detrás no esconde otra cosa que una ultraderecha populista que no deja de ser un rejunte de viejas ideas con olor a fascismo pero con un toque “new age y cool” muy seductor. Nada nuevo bajo el sol diría mi abuelo.


  • Séptima reflexión. Progresismo donde estás? La implosión del sistema político del 2001 con el desbande de la Alianza (esa otra coalición gobernante que fracasó estrepitosamente) arrastró al fondo del mar a la UCR y con ello dejó huérfano a una franja de ciudadanos muy importante que se auto percibe como “progresista no peronista”. Es muy curioso e interesante este fenómeno porque desde ese entonces todo este conjunto esta a la búsqueda de un referente que no llega y esa franja de los electores la que alternativamente en cada elección se vuelca hacia un lado o hacia el otro definiendo al ganador de los dos núcleos de voto “duro” sea peronista o sea PRO/UCR de los últimos años. Es ni más ni menos lo que volvió a ocurrir en estas ultimas PASO. Kirchner fue en su primera etapa alguien que los sedujo con la idea de la transversalidad pero el encanto duró poco (Cobos “no positivo”). Lo mismo paso con el presidente Fernández sin dudas, y en gran medida explica una porción importante del voto perdido. Quien podrá seducirlos en el futuro inmediato? Esta es una tarea que Rodríguez Larreta y sus seguidores claramente tienen en el tablero de objetivos y también del lado del gobierno es un volumen de votos que saben que necesitan recuperar. Un perfil como el de Manes ciertamente puede seducirlos, pero por este lado me parece que todavía hay mucho camino por recorrer y la UCR está lejos todavía de poder recuperar su “mística”. De hecho el ultimo líder nato que lo consiguió en forma sólida fue Alfonsín y ya pasaron nada menos que 32 años de esto. Increíble lo viejo que estoy…y lo lejos que quedaron esas noches de euforia con más de 1 millón de personas entusiasmadas agitando banderas en la Avenida Nueve de Julio en los cierres de campaña de Alfonsín y Luder…(alguien por favor que le cuente lo que significó esto a los sub 40.


  • Octava reflexión. La luz amarilla. La derecha tradicional y la derecha “pop”. El voto de la franja más conservadora (en Argentina que tenemos tradición de poner nombres al revés, se los llama liberales, así como a Rosas que era unitario se autoproclamaba federal y la lista sigue…) indudablemente es absorbido en gran parte por el PRO y una porción más “ortodoxa” junto con un caudal de “frustrados” con el presidente anterior derivan a candidatos como Espert en la provincia, de muy floja performance, o López Murphy en CABA con un desempeño algo mejor que sumo a la coalición opositora aunque sin ser algo fuera de lo esperado o extraordinario. Sin dudas la proclamada “sorpresa” (que por lo que ahora les cuento no creo que sea tal) fue el “fenómeno” Milei. Un falso outsider de la política que desarrolló un personaje con pinceladas de excentricidad y rebeldía muy bien actuadas, declamando a viva voz el nada nuevo discurso de la antipolítica (les suena el “que se vayan todos” del 2001, que curiosamente era una bandera casi más de la izquierda por ese entonces?) y con un hábil toque “cool – cancherocontestatario” claramente destinado a la franja de gente joven, con el cartel de pseudo “libertario” (sería bárbaro agarrar un diccionario y revisar que es esto…mi abuelo era libertario, un obstinado republicano español que lucho revoleando sillas en la Avda. de Mayo …) Los fenómenos políticos y sociales, a lo largo de la historia occidental moderna no se dan en forma aislada e inconexa en un país o región determinada sino que responden a patrones de época. Y lo que Milei representa viene en ese paquete que de nuevo no tiene nada. Representa una corriente cada vez más fuerte en los países occidentales que no es otra cosa que un reciclaje de viejas ideas de una derecha dura jugando en el límite del contorno democrático que, como una ambulancia, va levantando a los heridos de los sectores más golpeados por las crisis económicas y el creciente escenario de desigualdad económica y empobrecimiento de la clase media que es un fenómeno global creciente de los últimos 20 o 30 años. Es muy interesante ver como este discurso seduce a sectores muy diversos y opuestos, clase asalariada y cuentapropista del estrato más bajo, gente joven de clase media desencantada de la política tradicional que son hijos de una generación que vio derrumbarse el estado de bienestar y un grupo de gente con ideas de derecha radicalizada que si no reúne atributos propios del viejo fascismo de la post primera guerra mundial le está pegando en el palo. Es Bolsonaro, acá cerquita nuestro, Es Trump (¿alguien podía llegar a imaginar hace 10 o 15 años atrás que un día el Capitolio de Estados Unidos iba a ser copado por una banda de energúmenos fanáticos de las teorías conspirativas más delirantes?), Salvini y la Liga del Norte en Italia, Le Pen en Francia, el AfD en Alemania, Vox en España, el partido Chega en Portugal, Amanecer Dorado en Grecia y la lista es larga y sigue. Nada nuevo bajo el sol. Que puede pasar con el voto del grupo de Milei? En primer lugar hay que resaltar que es un fenómeno concentrado en CABA pero que fácilmente puede extenderse. Lo hará? Es difícil saberlo a esta altura. Ciertamente creo que hay una gran masa de ese voto que responde a un expresión de bronca y frustración de origen multicolor, incluyendo peronistas y PRO, y es un fenómeno habitual también que ese voto más disperso y menos “pensante” se da en elecciones legislativas y más aún en las PASO. Sin embargo creo que como sociedad hay que prender una luz amarilla porque el fenómeno se está dando en todo el mundo occidental de manera creciente y lo que en muchos países siempre fue algo marginal y encapsulado hoy resulta preocupante, y mucho por cierto. La historia no se repite pero hay trazos gruesos que si se reciclan, y muchos de estos trazos la humanidad ya los vio germinando en Europa luego de la primera guerra (República de Weimar en Alemania, Italia pre Mussolini) que luego se difundió a América (el movimiento nacionalista que desembocó en el golpe de 1930 y el gobierno de Uriburu por ejemplo). Por eso es que no solo los políticos, sino todos nosotros como sociedad tenemos que luchar por encapsular y combatir las expresiones de intolerancia y radicalización, o para ponerlos en términos que todos entendemos, la detestable “grieta” que bloquea las neuronas y solo genera energúmenos de uno y otro lado.


  • Novena reflexión: Soy optimista aún sabiendo que hay desafíos y obstáculos muy complicados. Porque mirando para atráslos últimos 40 años de democracia, y más allá de todos los problemas, las crisis, las deudas sociales pendientes, la frustración y el abatimiento, veo que nuestra sociedad ha dado muestras de madurez y moderación. Tengo mucha expectativa y creo es un escenario totalmente posible el de la dos partidos o coaliciones razonables y racionales que den alternativas de centro derecha y centro izquierda y por sobre todas las cosas nos fortalezcamos como sociedad que repela a los fundamentalistas, a los que ven en el que no piensa igual a un enemigo que hay que exterminar, al “anti” que juegan en su cabeza con la idea fantástica que la solución pasa por suprimir una forma de pensar o actuar. En el mundo, y en nuestro país también, ha quedado más que claro que esta locura solo lleva a escenarios terriblemente malos.





Consultor económico financiero Socio fundador Grupo MAHE

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